1.- LECTIO


¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo?

  • “Busca leyendo”
  • «Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo» (San Jerónimo).
  • Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.

PASOS:

  1. 1. Lectura lenta y atenta del texto

  • El TEXTO es la forma escrita, objetiva, de la Palabra de Dios, que existe antes de mí y se me ofrece.
    • Es Dios quien habla primero, quien toma la iniciativa.
    • Escucha a Dios en su Palabra.
  • Antes de proclamar la Palabra de Dios se indica el texto bíblico y se espera que todos lo encuentren en su Biblia.
  • Más que leer, me dispongo a escuchar cada palabra como si la escuchase por primera vez.
    • La Escritura adquiere constantemente un sentido nuevo cada vez que se la lee.
      • San Agustín: “Ayer has comprendido un poco; hoy comprendes más; mañana comprenderás más todavía: la luz misma de Dios se hace más fuerte en ti”.
  • Leo el texto, no como un texto cualquiera, sino como una carta que Dios me ha dirigido personalmente, fijando la atención en descubrir cuál es el mensaje que me quiere transmitir.
    • MODOS DE LECTURA:
      • Una persona lee, proclama, la palabra, los demás del grupo siguen la lectura desde su Biblia, escuchando con fe la lectura.
      • Cada versículo es leído por uno de los participantes. Favorece la participación más activa de todos.
      • Lectura dramatizada por personajes. Favorece la atención, se puede ver mejor el sentido de la lectura, facilitando así la comprensión del texto.
  1. 2. Silencio

  • Los minutos de silencio no son un tiempo de espera pasiva mientras se pasa a la comunicación, sino momentos de la mayor actividad personal.
    • Cuando la meditación bíblica no proviene del silencio y del encuentro personal con la Palabra en tal silencio, se convierte fácilmente en charlatanería.
  • El tiempo indicado para el silencio no hay que medirlo con cronómetro.
    • Es un tiempo aproximado.
    • En grupos ya familiarizados con este método, las pausas de silencio tienden más a aumentar que a disminuir.
  1. 3. Releer

  • Silencio
  1. 4. Reconstruir el texto con la Biblia cerrada. 

  • Uno o varios van repitiendo de memoria el texto lo más fielmente posible (sin comentarios ni interpretaciones).
  • Es un recurso útil, práctico, fácil e implicante para la lectura, principalmente en las comunidades rurales o barriales, donde no todos tienen la Biblia, y en algunos casos tampoco saben leer.
  1. 5. Entender el sentido del texto en sí (notas, contexto, paralelos, comentario exegético, Padres, Catecismo, Arte…).

  • Es necesario abordar la Escritura con la inteligencia, poniendo gran cuidado en conocer el sentido literal de la Escritura antes de aplicársela.
    • La oración no reside primeramente en el corazón sino en la inteligencia (de donde pasa al corazón).
    • Hay que conocer primero a Dios para amarlo.
    • El que conoce verdaderamente ama necesariamente.
    • De aquí la importancia de estudiar a fondo y de comprender las Escrituras con la inteligencia.
  • Se trata de saber qué dice el texto y no lo que imagino que dice.
  • ¿Quién aparece? ¿Que hacen? ¿Qué dicen? ¿Como reaccionan?…
    • Personas divinas, Jesucristo…
    • Apóstoles, discípulos, público, adversarios…
  1. 6. Frase o palabra clave

  • La palabra, expresión o el versículo que llamó la atención.
    • Se indica el lugar donde se encuentra, de modo que los otros puedan volver a Ieerla; luego se vuelve a Ieer en voz alta.
  • Pero no se indica la razón por qué se eligió éste pasaje.
    • Por ejemplo: “Me llamó la atención la palabra / expresión… en el versículo 5”; o: “a mí me llamó la atención de forma especial todo el versículo 12.”
    • Muchos textos de la Sagrada Escritura, sobre todo los de las lecturas litúrgicas, nos son demasiado conocidos.
      • Pensamos que realmente ya los conocemos y no esperamos nuevos impulsos de ellos.
      • Cuando ahora uno dice que esto o aquello le ha llamado la atención en el texto (sin decir todavía por qué), quizá me pregunto a mí mismo qué tiene ese texto de especial.
      • Me vienen a la mente estas u otras preguntas semejantes, y así me acerco al texto con mayor expectativa.

Peligro:

  • Presuponer que ya se conoce el pasaje, que ya se ha escuchado muchas veces, haciendo una lectura superficial, sin prestar atención a cada palabra que está escrita, que en sí es siempre nueva.

Con María:

  • ¿Cómo será eso?, pregunta al Ángel.”

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